LETANÍAS DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

PEQUEÑA HISTORIA DE LAS LETANÍAS DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

Corazón de Jesús (casi final)

EXTRACTO DE LA VIDA DE SANTA MARGARITA MARÍA ALACOQUE

Empezaba ya el último día de la Sierva de Dios Santa Margarita María Alacoque y nadie se persuadía de su próxima muerte por el dictamen del médico, a quien dijo la enferma suavemente: «Ya lo veréis». La Madre Superiora avisó a su familia de su estado y también a la enferma, quien contestó que no la verían; además,  añadió: «Muramos y sacrifiquémoslo todo a Dios». Entretanto, comenzó a debilitarse sensiblemente y a crecer en su alma los ardores amantes por el Cielo, y repetía: «Misericordias Domini in aeternum cantabo». Otras veces decía: «¿¡Qué deseo yo en el cielo ni en la tierra fuera de Vos solo, oh, Dios mío!?».

Le sobrevino una opresión que la impedía estar echada. Las enfermeras la sentaron y la mantenían así para que pudiera respirar y desahogar el pecho del fuego interior: «Yo me abraso», decía. «¡Ay de mí! Si esto fuera de amor de Dios, ¡qué consuelo!, pues jamás he sabido amar a mi Dios perfectamente». Y volviéndose a las enfermeras, les dijo con humildad: «Pedid al Señor por mí y amadle con todo vuestro corazón, para reparar todos los instantes en que yo no le he amado. ¡Ah! ¡Qué dicha es amar a Dios! Amad, pues, este Amor, pero hacedlo perfectamente». Decía estas palabras con tal ardor y éxtasis que descubría el fuego que la consumía.

La Superiora mandó llamar al médico a las cinco de la tarde; mas aliviándose algún tanto la enferma, insistió este en que casi no tenía alteración alguna en el pulso. Pero esta [la Santa] instaba por el Viático. El médico fue de parecer que se dilatase hasta el día siguiente, en el que ya no existiría Margarita… «Dichosamente me previne cuando dije que no me habían de creer; mas Dios me ha hecho la gracia la última vez que he comulgado de que le recibiese por Viático», concluyó la Santa.

Como estaba muy serena, solo quedó acompañándola una enfermera, con la que se ocupó en hablar de los excesos del Amor Divino, y le dio algunos consejos para su perfección, preguntándole si juzgaba que se moría. La enfermera le contestó que, según el médico, no moriría de esta enfermedad, pero que ella creía que duraría solo hasta el día siguiente. «¡Ah, Señor! —exclamó la Sierva de Dios— ¿Cuándo me sacaréis de este destierro?», añadiendo el primer verso del Laetatus. «Sí, yo espero que por el amor del Sagrado Corazón de Jesucristo que esto será muy pronto». Y encargó a la hermana que la asistía que llamase a la Madre Superiora cuando estuviese en agonía y que le rezasen las Letanías del Sagrado Corazón de Jesús, y las de la Virgen, invocando en su favor la protección de su Santo Ángel Custodio, de San José y de su Santo Fundador.

Apenas concluyó estas palabras, cuando una convulsión anunció que entraba en agonía. La enfermera quiso llamar a la Superiora, mas otra religiosa creyó que esto sería solo un desmayo. Entonces la enferma dijo: «Dejadla ir, que ya es tiempo». Habiendo venido esta, dio orden para que viniera el médico. Margarita lo impidió diciendo: «Ya no tengo, Madre mía, necesidad sino de Dios sólo y abismarme en el Corazón de Jesucristo»Las Letanías del Sagrado Corazón de Jesús son las siguientes:


LETANÍAS DEL SACRATÍSIMO CORAZÓN DE JESÚS

LETANIAE SACRATISSIMI CORDE JESU

Kýrie, eléison.
Kýrie, eléison.

Christe, eléison.
Christe, eléison.

Kýrie, eléison.
Kýrie, eléison.

Christe, audi nos. Christe, audi nos.

Christe, exáudi nos. Christe, exáudi nos.

Pater de caelis, Deus,
miserére nobis.

Spiritus Sancte, Deus,
miserére nobis.

Sancta Trínitas unus Deus, miserére nobis.

Cor Jesu, Fílii Patris æterni, miserére nobis.

Cor Jesu, in sinu Vírginis Matris a Spíritu Sancto formátum, miserére nobis.

Cor Jesu, Verbo Dei substantiáliter unítum, miserére nobis.

Cor Jesu, majestátis infinítæ, miserére nobis.

Cor Jesu, templum Dei sanctum, miserére nobis.

Cor Jesu, tabernáculum Altíssimi, miserére nobis.

Cor Jesu, domus Dei et porta cæli, miserére nobis.

Cor Jesu, fornax ardens caritátis, miserére nobis.

Cor Jesu, justítiæ et amóris receptáculum, miserére nobis.

Cor Jesu, bonitáte et amóre plenum, miserére nobis.

Cor Jesu, virtútum ómnium abýssus, miserére nobis.

Cor Jesu, omni laude digníssimum, miserére nobis.

Cor Jesu, rex et centrum ómnium córdium, miserére nobis.

Cor Jesu, in quo sunt omnes thesáuri sapiéntæ et sciéntiæ, miserére nobis.

Cor Jesu, in quo hábitat omnis plenitude divinitátis, miserére nobis.

Cor Jesu, in quo Pater sibi bene complácuit, miserére nobis.

Cor Jesu, de cujus plenitúdine omnes nos accépimus, miserére nobis.

Cor Jesu, desidérium cóllium æternórum, miserére nobis.

Cor Jesu, pátiens et multæ misericórdiæ, miserére nobis.

Cor Jesu, dives in omnes qui ínvocant te, miserére nobis.

Cor Jesu, fons vitæ et sanctitátis, miserére nobis.

Cor Jesu, propitiátio pro peccátis nostris, miserére nobis.

Cor Jesu, saturátum oppróbriis, miserére nobis.

Cor Jesu, attrítum propter scélera nostram, miserére nobis.

Cor Jesu, usque ad mortem obédiens factum, miserére nobis.

Cor Jesu, láncea perforátum, miserére nobis.

Cor Jesu, fons totíus consolatiónis, miserére nobis.

Cor Jesu, vita et resurréctio nostra, miserére nobis.

Cor Jesu, pax et reconciliátio nostra, miserére nobis.

Cor Jesu, víctima peccatórum, miserére nobis.

Cor Jesu, salus in Te sperántium, miserére nobis.

Cor Jesu, spes in Te moriéntium, miserére nobis.

Cor Jesu, delíciæ sanctórum ómnium, miserére nobis.

Agnus Dei, qui tollis peccáta mundi, parce nobis, Dómine.

Agnus Dei, qui tollis peccáta mundo, exáudi nos, Dómine.

Agnus Dei, qui tollis peccáta mundi, miserére nobis.

V. Jesu, mitis et húmilis Corde.

R. Fac cor nostrum secúndum Cor tuum.

 

Orémus: Omnípotens sempitérne Deus, réspice in Cor dilectíssimi Fílii tui, et in laudes et satisfactiónes, quas in nómine peccatórum tibi persólvit, iísque misericórdiam tuam peténtibus Tu véniam concéde placátus, in Nomine ejúsdem Fílii tui Jesu Christi: Qui tecum vivit et regnat in unitáte Spíritus Sancti Deus, per ómnia sæcula sæculórum. Amen.

LETANÍA AL SMO. CORAZÓN DE JESÚS

Señor, ten misericordia de nosotros. Señor, ten misericordia de nosotros.

Cristo, ten misericordia de nosotros. Cristo, ten misericordia de nosotros

Señor, ten misericordia de nosotros. Señor ten misericordia de nosotros.

Cristo, óyenos. Cristo, óyenos.

Cristo, escúchanos. Cristo, escúchanos.

Dios Padre Celestial, ten misericordia de nosotros.

Dios Espíritu Santo, ten misericordia de nosotros.

Trinidad Santa, que eres un solo Dios, ten misericordia de nosotros.

Corazón de Jesús, Hijo del Padre Eterno, ten misericordia de nosotros.

Corazón de Jesús, formado en el seno de la Virgen Madre por el Espíritu Santo, ten misericordia de nosotros.

Corazón de Jesús, al Verbo de Dios sustancialmente unido, ten misericordia de nosotros.

Corazón de Jesús, de majestad infinita, ten misericordia de nosotros.

Corazón de Jesús, templo santo de Dios, ten misericordia de nosotros.

Corazón de Jesús, tabernáculo del Altísimo, ten misericordia de nosotros.

Corazón de Jesús, casa de Dios y Puerta del Cielo, ten misericordia de nosotros.

Corazón de Jesús, horno ardiente de Caridad, ten misericordia de nosotros.

Corazón de Jesús, Santurio de justicia y de amor, ten misericordia de nosotros.

Corazón de Jesús, lleno de bondad y de amor, ten misericordia de nosotros.

Corazón de Jesús, abismo de todas las virtudes, ten misericordia de nosotros.

Corazón de Jesús, digno de toda alabanza, ten misericordia de nosotros.

Corazón de Jesús, Rey y centro de todos los corazones, ten misericordia de nosotros.

Corazón de Jesús, en que están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y de la ciencia, ten misericordia de nosotros.

Corazón de Jesús, en que mora toda la plenitud de toda la divinidad, ten misericordia de nosotros.

Corazón de Jesús, en que el Padre se agradó, ten misericordia de nosotros.

Corazón de Jesús, de cuya plenitud todos nosotros hemos recibido, ten misericordia de nosotros.

Corazón de Jesús, deseo de los eternos collados, ten misericordia de nosotros.

Corazón de Jesús, paciente y muy misericordioso, ten misericordia de nosotros.

Corazón de Jesús, liberal con todos los que te invocan, ten misericordia de nosotros.

Corazón de Jesús, fuente de vida y de santidad, ten misericordia de nosotros.

Corazón de Jesús, propiciación por nuestros pecados, ten misericordia de nosotros.

Corazón de Jesús, saturado de oprobios, ten misericordia de nosotros.

Corazón de Jesús, desgarrado por nuestros pecados, ten misericordia de nosotros.

Corazón de Jesús, hecho obediente hasta la muerte, ten misericordia de nosotros.

Corazón de Jesús, con lanza traspasado, ten misericordia de nosotros.

Corazón de Jesús, fuente de todo consuelo, ten misericordia de nosotros.

Corazón de Jesús, vida y resurrección nuestra, ten misericordia de nosotros.

Corazón de Jesús, paz y reconciliación nuestra, ten misericordia de nosotros.

Corazón de Jesús, víctima por nuestros pecados, ten misericordia de nosotros.

Corazón de Jesús, salud en los que en Ti esperan, ten misericordia de nosotros.

Corazón de Jesús, esperanza de los que en Ti mueren, ten misericordia de nosotros.

Corazón de Jesús, delicias de todos los Santos, ten misericordia de nosotros.

Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, perdónanos, Señor.

Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, escúchanos, Señor.

Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, ten misericordia de nosotros.

V. Jesús, manso y humilde de Corazón

R. Haced nuestro corazón según tu Corazón.

Oración: ¡Oh, Dios Todopoderoso y Eterno! Mira el Corazón de tu Amantísimo Hijo y las alabanzas y satisfacciones que en nombre de los pecadores te tributa. Y concede aplacado el perdón a estos que piden tu Misericordia en el Nombre de tu mismo Hijo Jesucristo. Quien Contigo vive y reina en los siglos de los siglos. Amén.

 

Entonces se habló en todas partes de esta Devoción. Y los que supieron que Santa Margarita era aquella persona favorecida de Dios, cuyas predicciones había referido el Padre de La Colombière con elogio y cuyo cumplimiento se había verificado, animaron más a seguir esta Devoción sin temor alguno.

De los obsequios secretos, se pasó bien pronto al culto público. Y la Madre de Saumaise, que había sido la primera en su Orden en inspirar esta Devoción, se atrevía asimismo a pedir licencia para rendir un solemne culto al Corazón de Nuestro Señor en la iglesia de la Visitación de Dijón; esta licencia fue concedida por los superiores eclesiásticos después de un prudente examen el año de 1686, por los cuidados de esta amante del Corazón de Jesús.

Se imprimió en la citada ciudad, el mismo año, un librito que contenía un Oficio y las Letanías en honor del Sagrado Corazón, con una Oración en forma de reparación honorífica, por todas las injurias que Jesucristo recibe en el Santísimo Sacramento a causa de la impiedad y frialdad de nuestros corazones.

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