ORACIONES PARA ALCANZAR DE DIOS Y DE MARÍA SANTÍSIMA LA VIRTUD DE LA PUREZA Y LA CASTIDAD

 

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ORACIONES PARA ALCANZAR DE DIOS Y DE MARÍA SANTÍSIMA LA ANGELICAL VIRTUD DE LA PUREZA Y DE LA CASTIDAD

Esta virtud de Ángeles solo se puede obtener por medio del beneplácito de Dios y de su Sacratísima Madre. Es necesario, por lo tanto, desearla y pedirla constantemente a Nuestro Señor y a Nuestra Señora:

 

BENDITA SEA TU PUREZA

Bendita sea tu Pureza y eternamente lo sea; pues todo un Dios se recrea en tan graciosa belleza. A Ti, Celestial Princesa, Virgen Sagrada María, yo Te ofrezco, desde este día, alma, vida y corazón. Mírame con compasión; no me dejes, Madre mía, morir sin Confesión ni Comunión. Amén.

 

ORACIÓN A SAN JOSÉ

Oh, Custodio y Padre de Vírgenes, San José, a cuya fiel custodia fueron encomendadas la misma inocencia, Cristo Jesús, y la Virgen de las Vírgenes, María; por estas dos preciadísimas Prendas, Jesús y María, te ruego y suplico me alcancéis que, preservado de toda impureza, sirva siempre castísimamente, con alma limpia, corazón puro y cuerpo casto a Jesús y a María. Amén.

ORACIÓN A SAN LUIS GONZAGA

¡Oh, una y mil veces admirable joven San Luis Gonzaga! Admirable en la modestia de los ojos tan recatados, que os avergonzabais de mirar el rostro aun a vuestra propia Madre. Admirable en la penitencia con que atormentabais vuestro inocente cuerpo con cilicios y despiadadas disciplinas hasta derramar la sangre.

Admirable en la abstinencia, siendo tan parca vuestra comida, que a veces no pasaba de una onza. Admirable en la oración, en que gastabais cada día muchas horas hasta tener una entera sin distracción alguna. Admirable en la inocencia, conservando la gracia bautismal hasta la muerte. Admirable en la vocación a la Compañía de Jesús, en donde os mandó entrar con voz sensible la Soberana Reina de los Cielos, Nuestra Señora del Buen Consejo. ¡Oh! ¡Y cuánto me confundo al verme tan desemejante a Vos!

Proteged a la tierna edad y alejadla de los peligros, ¡oh, amable Protector de la juventud! Y ya que no supe yo imitaros en la inocencia de la vida, alcanzadme a lo menos del Señor que imite vuestra penitencia si no en los santos rigores que pasman y exceden mi delicadeza, siquiera en la victoria de las pasiones y mortificación de los sentidos, a fin de que, caminando por la única senda que conduce a los pecadores al Cielo, os acompañe en el triunfo de la Gloria. Amén.

 

OTRA ORACIÓN PARA ALCANZAR POR LA INTERCESIÓN DEL SANTO LUIS LA VIRTUD DE LA CASTIDAD (1)

¡Oh, Luis Santo! Adornado de angélicas costumbres, yo, indigno devoto vuestro, os encomiendo la castidad de mi alma y cuerpo, para que os dignéis encomendarme al Cordero Inmaculado, Cristo Jesús, y a su Purísima Madre, Virgen de Vírgenes, guardándome de todo pecado.

No permitáis, Ángel mío, que manche mi alma con ninguna impureza; antes bien, cuando me viereis en la tentación o peligro de pecar, alejad de mi corazón todos los pensamientos y afectos inmundos, y despertad en mí la memoria de la eternidad y de Jesús Crucificado, imprimiendo profundamente en mi corazón el Temor Santo de Dios, para que, abrasado en su Divino Amor y siendo imitador vuestro en la tierra, merezca gozar de Dios en vuestra compañía.  Amén.

 

ORACIÓN A SAN JUAN BERCHMANS (2)

Bellísimo encanto de inocencia, San Juan Berchmans, lirio que en el Paraíso de la Iglesia descuella entre tantas flores de celestial hermosura: ¿quién no se siente embelesado al contemplar el admirable concierto de virtudes que desde la más tierna edad resplandecieron en vuestra alma candorosa? Ángel en la niñez por vuestra pureza e inocencia, Santo en la juventud por vuestra fidelidad a la Gracia, y envidiable en la muerte por el gozo que os infundía la gloria que esperabais.

A Vos acude la juventud para conservar la inocencia y salir de sus extravíos; a Vos, en cuyo semblante se reflejaba, como en un espejo, la justicia original que perdieron nuestros primeros padres. «Hacerlo todo bien», esta fue vuestra divisa, pues en esto está cifrado el mérito de la virtud y el heroísmo de la santidad.

¡Oh! ¡Quién me diera hermanar, con la perfección que Vos, la modestia con el agrado, el silencio y la amabilidad, la hermosura y el rubor, el donaire y la alegría con la delicadeza de conciencia, la unión con Dios y el trato con el prójimo! ¡Quién me diera vuestra vigilancia sobre los sentidos y la puntualidad que tuvisteis en el cumplimiento de vuestros deberes de hijo, de estudiante y de religioso!

Al leer vuestra vida, me parece tan fácil ser Santo; pero, ¡ay!, que una triste experiencia me convence de mi cobardía y de mi miseria. Suplid, Vos, ¡oh, amable Protector mío!, supla vuestra intercesión lo que falta a mis méritos, a fin de que logre veros en el Cielo por eternidad de eternidades. Amén.

 

ORACIÓN A SAN ESTANISLAO DE KOSTKA 

Querido Benjamín de la Iglesia, abrasado Serafín de la Compañía de Jesús, cuyo sagrado instituto abrazasteis por orden de la misma Reina de los Ángeles, haciendo para ello en traje de peregrino un largo y penoso viaje. Hermoso Estanislao, en cuyos dichosos brazos descansó el Niño Dios trayéndoos milagrosamente la salud y recreándoos con su dulcísima presencia.

Ángel en carne humana, a quien repetidas veces los Espíritus Angélicos dieron milagrosamente el Pan de los Ángeles. Nobilísimo joven, que niño secular conteníais con vuestra modestia a la juventud disoluta, y novicio de la Compañía arrastrabais a otros con vuestro noble ejemplo a la más sublime perfección.

Vos, cuyo pecho abrigaba tanto fuego de Amor Divino, que no cesó de abrasaros hasta consumiros, haced, amabilísimo Santo mío, que prenda en mi corazón una centella de la llama celestial que, consumiendo mi amor propio, purifique mi espíritu, de manera que logre después de este destierro, entregada mi alma en los brazos de María Santísima, reinar con Vos eternamente en el Cielo. Amén.

 

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¡Oh, Señora mía!

¡Oh, Señora mía! ¡Oh, Madre mía ! Yo me ofrezco todo a Vos: y en prueba de mi filial afecto os consagro en este día mis ojos, mis oídos, mi lengua, mi corazón, en una palabra, todo mi ser. Ya que soy todo vuestro, ¡oh, Madre de Bondad!, guardadme y defendedme como a cosa y posesión vuestra. Amén.

 

(1). PÍo VII, por un decreto Urbis et Orbis de 6 de marzo de 1802, concede al que con devoción y arrepentimiento rece esta oración, con un Padrenuestro y Avemaría diarios, cien días de Indulgencia una vez al día. Son perpetuas y aplicables a las Benditas Ánimas del Purgatorio.

(2). Su fiesta se celebra el 13 de agosto.

 

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