LA MEDALLA MILAGROSA

Medalla Milagrosa
La Medalla Milagrosa es, por lo general, de color plateado.

 

APARICIONES DE LA SANTÍSIMA VIRGEN A SANTA CATALINA LABOURÉ

A Santa Catalina Labouré,  propagadora de la Medalla Milagrosa, la Santa Virgen María se le apareció tres veces en el año 1830, en la casa madre de la comunidad en París. Santa Catalina Labouré fue canonizada en 1947 por el Papa Pío XII.

La primera de estas apariciones ocurrió el 18 de julio; la segunda, el 27 de noviembre, y la tercera, poco tiempo después. En la segunda ocasión, la Hermana Catalina registra que la Bendita Virgen se le apareció como parada sobre un globo y llevando otro globo en sus manos. De sus dedos emanaban rayos de luz que parecían salir de anillos fijados con perlas preciosas. «Estos, dijo ella, eran símbolos de las gracias que se le concederían a todos los que las pidieran».

La Hermana Catalina añade que alrededor de la figura apareció un óvalo que llevaba en letras doradas las palabras «Oh, María, sin pecado concebida, rogad por nosotros que recurrimos a Vos»; en la parte de atrás aparecía la letra M coronada con una Cruz y con un travesaño debajo, y abajo los Sagrados Corazones de Jesús y María, el primero rodeado por una corona de espinas y el segundo atravesado por una espada.

En la segunda y tercera de estas visiones se le dio una orden de que mandase a acuñar una medalla según el modelo revelado y se le hizo la promesa de que se concederían grandes gracias a los que la usaran después de bendecida. Luego de una investigación cuidadosa, M. Aladel, el director espiritual de la Hermana Catalina, obtuvo la aprobación de Monseñor de Quelen, arzobispo de París, y el 30 de junio de 1832 se hicieron las primeras Medallas. Con su distribución, la devoción se extendió rápidamente.

 

INSTRUCCIONES QUE LE DIO LA SANTÍSIMA VIRGEN A LA SANTA

Fueron muchas las confidencias que Sor Catalina recibió de los labios de María Santísima, pero no podremos conocerlas todas, porque, respecto a algunas de ellas, le fue impuesto el más absoluto secreto.

La Virgen le dio algunos consejos para su particular provecho espiritual. La Santísima Virgen es Madre y Maestra:

1. Cómo debía comportarse con su Director Espiritual: humildad profunda y obediencia. Esto a pesar de que su Confesor, el Padre Juan María Aladel, no creyó sus visiones y le dijo que las olvidara.

2. La manera de comportarse en las penas: paciencia, mansedumbre, gozo.

3. Acudir siempre, mostrándole con la mano izquierda, a arrojarse al pie del Altar y desahogar su corazón, pues allí recibiría todos los consuelos de  los que tuviese necesidad. (Corazón indiviso, no consuelos humanos).

 

LA APARICIÓN DEL 27 DE NOVIEMBRE DE 1830

La tarde del 27 de noviembre  de 1830, sábado, víspera del primer Domingo de Adviento, en la capilla, estaba Sor Catalina haciendo su meditación, cuando creyó oír el roce de un traje de seda (que le hacía recordar la aparición anterior).

Aparece la Virgen Santísima, vestida de blanco con mangas largas y túnica cerrada hasta el cuello. Cubría su cabeza un velo blanco que, sin ocultar su figura, caía por ambos lados hasta los pies. Cuando Catalina quiso describir su rostro, solo acertó a decir que era la Virgen María en su mayor belleza.

Sus pies posaban sobre un globo blanco, del que únicamente se veía la parte superior, y aplastaban una serpiente verde con pintas amarillas. Sus manos elevadas a la altura del corazón sostenían otro globo pequeño de oro, coronado por una crucecita.

La Santísima Virgen mantenía una actitud suplicante, como ofreciendo el globo. A veces miraba al Cielo y a veces a la tierra. De pronto, sus dedos se llenaron de anillos adornados con piedras preciosas que brillaban y derramaban su luz en todas direcciones, circundándola en este momento de tal claridad que no era posible verla.

Mientras Sor Catalina la contemplaba, la Santísima Virgen la miró y dijo a su corazón:

«Este globo que ves (a los pies de la Virgen) representa al mundo entero, especialmente, a Francia y a cada alma en particular. Estos rayos simbolizan las gracias que yo derramo sobre los que las piden. Las perlas que no emiten rayos son las gracias de las almas que no piden». Con estas palabras la Virgen se da a conocer como la Mediadora de las Gracias que nos vienen de Jesucristo.

El globo de oro (la riqueza de gracias) se desvaneció de entre las manos de la Virgen Santísima. Sus brazos se extendieron abiertos mientras los rayos de luz seguían cayendo sobre el globo blanco de sus pies.

 

LA MEDALLA MILAGROSA

En este momento, se apareció una forma ovalada en torno a la  Santísima Virgen y en el borde interior apareció escrita la siguiente invocación: «Oh, María, sin pecado concebida, rogad por nosotros que recurrimos a Vos».

Estas palabras formaban un semicírculo que comenzaba a la altura de la mano derecha, pasaba por encima de la cabeza de la Madre de Dios y terminaba a la altura de la mano izquierda .

La Santa oyó de nuevo la voz en su interior: «Haz que se acuñe una medalla según este modelo. Todos cuantos la lleven puesta recibirán grandes gracias. Las gracias serán mas abundantes para los que la lleven con confianza».

La aparición, entonces, dio media vuelta y quedó formado en el mismo lugar el reverso de la Medalla. En él aparecía una M, sobre la cual había una Cruz descansando sobre una barra que atravesaba la letra hasta un tercio de su altura, y debajo de ella estaban los Corazones de Jesús y de María, el primero circundado de una corona de espinas y el segundo traspasado por una espada. En torno había doce estrellas.

La misma aparición se repitió, con las mismas circunstancias, hacia el fin de diciembre de 1830 y a principios de enero de 1831. La Virgen dijo a Catalina: «En adelante, ya no verás, hija mía, pero oirás mi voz en la oración».

Un día que Sor Catalina estaba inquieta por no saber qué inscripción poner en el reverso de la medalla. Durante la oración, la Virgen le dijo: «La M y los dos Corazones son bastante elocuentes».

SÍMBOLOS Y SIGNIFICADO DE LA MEDALLA MILAGROSA

En el anverso de la Medalla encontramos lo siguiente:

  • María Santísima aplastando la cabeza de la serpiente que está sobre el mundo. Ella, la Inmaculada, tiene todo poder en virtud de su gracia para triunfar sobre Satanás.
  • El color de su vestuario y las doce estrellas sobre su cabeza. Símbolo de la mujer del Apocalipsis vestida del Sol.
  • Sus manos extendidas, transmitiendo rayos de gracia. Señal de su misión de Madre y Mediadora de las Gracias, las cuales derrama sobre el mundo y a quienes se las pidan.
  • La jaculatoria. Dogma de la Inmaculada Concepción (antes de la definición dogmática de 1854). Misión de intercesión. Confiar y recurrir a la Madre.
  • El globo bajo sus pies.  Reina de Cielos y tierra.
  • El globo en sus manos. El mundo ofrecido a Jesús por sus manos.

En el reverso:

  • La Cruz.  El misterio de la Redención (precio que pagó Cristo por nosotros). Obediencia, sacrificio, entrega.
  • La letra M. Símbolo de María y de su maternidad espiritual.
  • La barra es una letra del alfabeto griego, «iota» o Ι, que es monograma del nombre «Jesús».
  • Agrupados ellos. La Madre de Jesucristo Crucificado, el Salvador.
  • Las doce estrellas. Signo de la Santa Iglesia que Cristo funda sobre los Apóstoles y que nace en el Calvario de su Corazón traspasado.
  • Los dos Corazones. La Corredención. Unidad indisoluble. Futura devoción a los dos y su reinado sin fin.

 

¿CÓMO DEBE USARSE O LLEVARSE LA MEDALLA MILAGROSA?

Se suele llevar en el cuello, previamente bendecida por un Sacerdote, y con mucho fervor y devoción. Es importante hacer la  oración jaculatoria que Nuestra Señora misma se dignó enseñarnos para que la recemos muchas veces al día:

¡Oh, María, sin pecado concebida, rogad por nosotros que recurrimos a Vos!

 

¿POR QUÉ SE LE DIO ESTE NOMBRE A LA MEDALLA?

La Medalla Milagrosa se llamaba originalmente «De la Inmaculada Concepción», pero al expandirse la devoción y al haber tantos milagros concedidos a través de ella, se le llamó popularmente «La Medalla Milagrosa». Varios Papas la dotaron de muchas indulgencias.

 

TESTIMONIOS

El siguiente ejemplo, que ocurrió en 1837, prueba el poder de este Sacramental y la bondad de la Santa Virgen María:

Un fraile había estado sufriendo por mucho tiempo de un pie malo, que ningún remedio podía curar. Su enfermedad se agravaba cada día que pasaba. El cirujano juzgó que era necesario amputar. Asustado por la posibilidad de esta operación, el paciente recurrió a la oración, mas sintió poco alivio. Una noche, cuando sufría más de lo normal, pensó recurrir a la Medalla Milagrosa que tenía alrededor del cuello. Se la quitó y deslizó la Medalla entre las vendas que envolvían su pie, de tal manera que tocara la parte enferma. También rezó la pequeña oración: «Oh, María, sin pecado concebida, ruega por nosotros que recurrimos a Vos».

Inmediatamente, sintió que el dolor pasaba y cayó en un sueño profundo. Así quedó hasta las cinco de la mañana. Al despertar, se maravilló de encontrarse libre del dolor. Tocó su pie, lo movió, lo extendió: sin sufrir nada; la enfermedad había desaparecido totalmente. Corrió con su Superior y le contó la historia de su milagrosa cura. La comunidad religiosa se unió a él en oraciones de acción de gracias (1).

Uno de los hechos más notables gracias a María Santísima y su Medalla Milagrosa  es la conversión de un judío:

Alfonso Tobie Ratisbonne (1812-1884), abogado, banquero muy rico, judío pero libertino. Despreciaba particularmente a la Iglesia Católica y al clero. Resentía que su hermano Teodoro se había convertido y ordenado Sacerdote.

En 1842, Ratisbonne se encontraba en Roma. Allí se encontró con el barón de Bussiéres, francés converso del protestantismo, hombre devoto y consciente de su responsabilidad de evangelizar. Este le contó de los milagros que estaban ocurriendo por medio de la Medalla Milagrosa. Pero Ratisbonne lo rechazó, tildándolo de supersticioso.

El barón no se dio por vencido y desafió a Ratisbonne a someterse a una simple prueba sobre la eficacia de la Medalla. Debía llevarla y rezar el Memorare todos los días. Ratisbonne, ante la insistencia del barón y para demostrar que nada le iba a persuadir a convertirse, se puso la Medalla.  El barón y un grupo de amigos se comprometieron a rezar por la conversión de Ratisbonne, entre ellos, el conde Laferronays, que estaba muy enfermo y ofreció su vida por la conversión del joven judío.  Ese mismo día el conde entró en la iglesia y rezó 20 Memorares por esa intención, sufrió un ataque al corazón, recibió los Sacramentos y murió.

El día siguiente, el 20 de enero de 1842, el Barón se encontró con Ratisbonne cuando iba a la iglesia de Sant’ Andrea delle Fratte, cerca de la Plaza de España en Roma, para hacer los arreglos de un funeral. Los dos entraron en la iglesia y Ratisbonne se quedó mirando las obras de arte mientras su amigo estaba en la rectoría. De pronto, el altar, dedicado a San Miguel Arcángel, se llenó de luz y se le apareció, majestuosa, la Santísima Virgen María, tal como en la imagen de la Medalla que llevaba en el cuello. Él se arrodilló y se convirtió.

Mas tarde escribió: «Una fuerza irresistible me llevó hacia Ella. Me pidió que me arrodillara. Ella no dijo nada, pero yo lo entendí todo».  Cuando el barón regresó de la rectoría, se encontró a su amigo orando de rodillas con gran fervor frente al altar de San Miguel. Ratisbon entonces le dijo que deseaba confesarse y prepararse para entrar en la Iglesia.El 31 de enero recibió el Bautismo, la Confirmación y la Comunión de manos del Cardenal Patrizi.

La conversión de Ratisbonne fue muy famosa y tuvo gran impacto en una cultura muy influenciada por el racionalismo que rechaza las realidades espirituales. En 1847, Alfonso Ratisbonne fue ordenado Sacerdote jesuita. Su hermano  inspirado por su conversión fundó la congregación de «Nuestra Señora del Sión», con sede en Israel, cuyo carisma es la evangelización del pueblo judío (Romanos 11, 25-26).

El San Miguel del altar del milagro en San Adreas de Fratte ha sido reemplazado por una gran pintura de la Virgen, según Ratisbonne la describió. (San Miguel Arcángel fue movido a otro lugar de la misma iglesia).

 

FRUTOS Y FESTIVIDADES

En 1847, M. Etienne, superior general de la Congregación de Sacerdotes de la Misión, obtuvo del Papa Pío IX el privilegio de establecer en las escuelas de las Hermanas de la Caridad una confraternidad bajo el título de la Inmaculada Concepción, con todas las indulgencias anexas a una sociedad similar establecida para sus estudiantes, en Roma, por la Compañía de Jesús. Esta confraternidad adoptó la Medalla Milagrosa como su emblema, y los miembros, conocidos como los «Hijos de María», la usan colgada de una cinta azul.

El 23 de julio de 1894, el Papa León XIII, luego de que la Sagrada Congregación de Ritos hiciera un examen minucioso de los hechos, instituyó una fiesta con un Oficio y Misa especiales de la Manifestación de la Inmaculada Virgen bajo el título de «La Medalla Milagrosa», para que los Sacerdotes de la Congregación de la Misión la celebraran anualmente el día 27 de noviembre, con un rito de doble de segunda clase. Para las comunidades de ordinarios y religiosos que pidieran el privilegio de celebrar la festividad, su rango sería de Fiesta Mayor Doble. Un decreto posterior, datado 7 de septiembre de 1894, permite que cualquier Sacerdote diga una Santa Misa propia a la fiesta en cualquier capilla unida a una casa de las Hermanas de la Caridad.

(1). No debemos olvidar la acción de gracias debida a Dios y, además, a su Santísima Madre, pues esto agrada muchísimo a la Santísima Trinidad. Solemos pedir muchas gracias y favores, pero raras veces nos acordamos de agradecerlas, incluso sin que eso implique haberlas recibido aún. ¡Sed agradecidos!

¡SANTÍSIMA VIRGEN DE LA MEDALLA MILAGROSA, RUEGA POR NOSOTROS, PECADORES!

Fuentes: http://www.corazones.org/maria/medalla_milagrosa.htm
http://www.corazones.org/maria/ratisbonne_medalla_milagrosa.htm
http://www.cmri.org/span-05-miraculousmedal.html
http://ec.aciprensa.com/wiki/Medalla_Milagrosa
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