EL ESCAPULARIO DEL CARMEN

Escapulario del Carmen (1)HISTORIA

Según una piadosa tradición, el día de Pentecostés, ciertos piadosos varones, que habían seguido la traza de vida de los Profetas Elías y Eliseo, abrazaron la Fe Católica, siendo ellos los primeros que levantaron un templo a la Virgen María en la cumbre del Carmelo, el mismo lugar en donde Elías vio la nube que figuraba la fecundidad de la Madre de Dios.

Estos religiosos se llamaron «Hermanos de Santa María del Monte Carmelo» y pasaron a Europa en el siglo XIII, con los Cruzados, aprobando su regla Inocencio IV, en 1245, bajo el generalato de San Simón Stock.

El 16 de julio de 1251 la Virgen María se apareció a ese su fervoroso servidor y le entregó el hábito que había de ser su signo distintivo. Inocencio IV bendijo este hábito y le otorgó varios privilegios no solo para los religiosos de la Orden, sino también para todos los Cofrades de Nuestra Señora del Monte Carmelo.

Llevando estos el Escapulario, que es la reducción del hábito que llevan los Carmelitas, participan de todos los méritos y oraciones de la Orden y pueden esperar de la Santísima Virgen verse pronto libres del Purgatorio si hubieren sido fieles en observar la abstinencia, la castidad conforme a su estado y las oraciones mandadas (el Oficio Parvo de la Santísima Virgen) por Juan XXII en la bula llamada Sabatina, publicada el 3 de marzo de 1322.

 

¿POR QUÉ LE LLAMAMOS «ESCAPULARIO»?

La palabra escapulario viene del latín scapulae que significa ‘hombros’. Y como el Escapulario cae de los hombros, se le ha dado ese nombre. Originalmente, era un vestido superpuesto que caía de los hombros y lo llevaban los monjes durante su trabajo. Con el tiempo, se le dio el sentido de ser la Cruz de cada día que, como discípulos de Cristo, llevamos sobre nuestros hombros. Para los Carmelitas, particularmente, pasó a expresar la dedicación especial a la Virgen Santísima y el deseo de imitar su vida de entrega a Dios Nuestro Señor Jesucristo.

 

SIGNIFICADO ESPIRITUAL DEL ESCAPULARIO

Es evidente que María Santísima quiere revelarnos de manera especial el Escapulario. En las apariciones de Fátima, reporta Lucía que, en la última aparición (octubre, 1917, día del Milagro del Sol), la Virgen se apareció vestida con el hábito Carmelita y el Escapulario en la mano. Recordó Nuestra Señora que sus verdaderos hijos lo usarán y lo llevarán con reverencia; asimismo, los que se consagraran a Ella lo usarán como signo de tal consagración.

En cuanto a la protección frecuentemente milagrosa que María Santísima le ha concedido a su insignia y otorgado a los miembros piadosos de la Confraternidad del Escapulario en grandes peligros del alma y el cuerpo, existen muchos registros e informes confiables (algunos recientes), ante los cuales es imposible dudar.

 

SIGNIFICADOS DEL ESCAPULARIO DEL CARMEN

El Escapulario del Carmen tiene tres significados:

1). El amor y la protección maternal de la Virgen María.

El signo es una tela o manto pequeño. Vemos cómo María cuando nace Jesús lo envuelve en un manto. La Madre siempre trata de cobijar a sus hijos; envolverlos en su manto es una señal maternal de protección y cuidado; señal de que nos envuelve en su Amor: nos hace suyos y nos cubre de la ignominia de nuestra desnudez espiritual.

El manto también aparece en las Sagradas Escrituras:

  • Dios cubrió con un manto a Adán y Eva después de que pecaron (el manto es signo de perdón).
  • Jonás le dio su manto a David (símbolo de amistad).
  • Elías dio su manto a Eliseo y lo llenó de su espíritu en su partida.
  • San  Pablo dijo: «Revístanse de Cristo» (vestirnos con el manto de sus virtudes, de su Gracia santificante).

2). Le pertenecemos a Ella.

Llevamos una marca que nos hace sus hijos escogidos. El Escapulario se convierte en el símbolo de nuestra consagración a María.

Consagración. Consagrarnos es pertenecer a María Santísima; por lo tanto, es reconocer su misión maternal sobre nosotros y entregarnos a Ella para dejarnos guiar, enseñar, moldear por Ella y en su Corazón. De esta manera, podemos ser sus instrumentos para la propagación del Reino de su Hijo.

En 1950, el Papa Pío XII escribió acerca del escapulario: «Que (el Escapulario) sea tu signo de consagración al Inmaculado Corazón de María, lo que estamos particularmente necesitando en estos tiempos tan peligrosos».

3). El suave yugo de Cristo: «Carguen sobre ustedes mi yugo y aprendan de Mí, porque soy paciente y humilde de Corazón, y así encontrarán alivio. Porque mi yugo es suave y mi carga liviana» (Mt. 11:29 30).

El Escapulario simboliza ese yugo que Jesús nos invita a cargar, pero que María nos ayuda a llevar. Quien lleva el Escapulario debe identificarse como católico, sin temor a los rechazos y dificultades que ese yugo le aconteciese, sin ningún respeto humano.

 

LA PROMESA DE LA SANTÍSIMA VIRGEN DEL CARMEN PARA AQUEL QUE MUERA USANDO EL ESCAPULARIO

 San Simón Stock comprendía que, sin una intervención de la Virgen Santísima, a la orden le quedaba poco tiempo. San Simón recurrió a María poniendo la orden bajo su amparo, porque ellos le pertenecían. En su oración la llamó la «Flor del Carmelo» y la «Estrella del Mar» y le suplicó la protección para toda la comunidad. En respuesta a la petición de ayuda del Santo para su oprimida Orden, se le apareció la Santísima Virgen con un Escapulario en sus manos y le dijo:

«Toma, amado hijo, este Escapulario de vuestra orden como símbolo de mi confraternidad y especial signo de gracia para vos y todos los Carmelitas. Quien quiera que muera en este prenda no sufrirá el Fuego Eterno. Es el signo de salvación, defensor en los peligros, prenda de la paz y de esta alianza».

(Se dice que San Simón Stock le dictó estas promesas a su secretario y Confesor Peter Swanyngton).

La Santísima Virgen le prometió un auxilio especial, principalmente, en el momento de la muerte, a aquellos que, en santa fidelidad, usaran este hábito en honor de  Ella, a lo largo de su vida, para ser preservados del Infierno. La promesa está también indirectamente extendida a todos los devotos de la Madre de Dios que usaran el hábito o la insignia, como verdaderos cristianos, hasta la muerte, y estar así, de alguna manera, afiliados a la Orden Carmelita.

Por lo tanto, quien quiera, aunque sea un pecador, que use el Escapulario de la Madre de Dios a lo largo de su vida como siervo fiel, no confiando presuntuosamente en el Escapulario como amuleto milagroso, sino con confianza en el poder y la bondad de María, puede esperar que Ella velará, a través de su poderosa y maternal intercesión, por otorgarle las gracias para una verdadera conversión y perseverancia en el bien.

 

EXPLICACIÓN DE LA PROMESA

Muchos Papas, Santos y teólogos católicos han explicado que esta promesa significa que quien tenga la devoción al Escapulario y lo use recibirá de Ella, a la hora de la muerte, la gracia de la perseverancia en el estado de Gracia o la gracia de la Contrición. María Santísima, como dispensadora de gracias, nos ayudará a morir en estado de gracia,  sin pecado mortal, o habiendo tenido un auténtico arrepentimiento (Contrición Perfecta).

Asimismo, algunos Papas y Santos muchas veces han alertado acerca de NO abusar de la promesa de Nuestra Madre, es decir, NO usar el Escapulario como una manera fácil de evadir la conversión. El Papa Pío XI dijo: «Aunque es cierto que la Virgen María ama de manera especial a quienes son devotos de Ella, aquellos que desean tenerla como auxilio a la hora de la muerte deben en vida ganarse dicho privilegio con una vida de rechazo al pecado y viviendo para darle honor».

Vivir en pecado y usar el Escapulario como ancla de salvación es cometer pecado de presunción. Veamos un ejemplo:

«Durante la guerra civil en 1930, siete comunistas fueron sentenciados a muerte por sus crímenes. Un Sacerdote Carmelita trato de prepararlos… Ellos se negaron. Después de tratar de hacerlo a través de visitas amistosas, el Sacerdote les preguntó: «¿Me dejarían ponerles unos Escapularios?». Seis de ellos aceptaron, pero uno no lo hizo. Los seis fueron a Confesión con el Sacerdote, excepto el séptimo que no quiso usar el Escapulario. Poco después, el séptimo usó el Escapulario solo para complacerlos: él no haría nada más. A pesar de que llevaba el Escapulario, estaba decidido a ir a su muerte como un enemigo de Dios. Cuando llegó el momento de la ejecución, el séptimo hombre dijo claramente que él no deseaba hablar con ningún Sacerdote (para confesarse), aunque seguía teniendo colgado el Escapulario. Finalmente, dispararon y siete hombres sin vida cayeron al suelo. Misteriosamente, un Escapulario fue encontrado aproximadamente a 50 pasos de los cuerpos. Al revisar los cuerpos, seis hombres murieron con el Escapulario, menos el séptimo».

El Beato Claudio de Colombiere (director de Santa Margarita María) da una solución al misterio del Escapulario perdido: «Tú preguntas: «¿Y si yo quisiera morir en mis pecados?». Yo te respondo: «Entonces morirás en pecado, pero no morirás con tu Escapulario«».

El Beato Claudio también cuenta la historia de un hombre que trató de ahogarse tres veces; sin embargo, fue rescatado en contra de su voluntad. Finalmente, se dio cuenta de que llevaba el Escapulario. Decidido a acabar con su vida (suicidarse), se arrancó el Escapulario de su cuello y saltó al agua. Sin la protección de la Santísima Virgen, llevó a cabo su deseo y murió en sus pecados…

 

TESTIMONIOS

«Un Sacerdote de Chicago fue llamado para ir a asistir a un moribundo que había estado lejos de su fe y de los Sacramentos por muchos años. Aquel agonizante no quiso recibirlo ni hablar con él, pero el Sacerdote insistió y le enseñó el Escapulario que llevaba. Le preguntó (al moribundo) si le permitía ponérselo. El hombre aceptó con tal de que el Sacerdote lo dejara en paz. Una hora más tarde, el moribundo mandó a llamar al Sacerdote, pues deseaba confesarse y morir en gracia y amistad con Dios».

«El mismo día que San Simón Stock recibió de María el Escapulario y la promesa, fue llamado a asistir a un moribundo que estaba desesperado. Cuando llegó, puso el Escapulario sobre el hombre, pidiéndole a la Virgen que mantuviera la promesa que le acababa de hacer. Inmediatamente, el hombre se arrepintió, se confesó y murió en gracia de Dios».

EL PRIVILEGIO SABATINO (PROMESA ADICIONAL)

Este privilegio se basa en una Bula o edicto que fue proclamada por el Papa Juan XXII en marzo 3 de 1322 y le fue anunciado en una aparición que el Papa recibió de la Virgen. Consiste en la liberación del alma del Purgatorio el sábado siguiente a su muerte (el sábado es un día que la Santa Iglesia Católica ha dedicado a la Virgen), por haber sido fiel hasta su fin al Escapulario del Carmen. Lo anterior es gracias a una intercesión especial de la Virgen Santísima. 

 

CONDICIONES PARA QUE SE APLIQUE ESTE PRIVILEGIO (NOS REFERIMOS A LAS CONDICIONES DEL PRIVILEGIO SABATINO)

1). Que usen el Escapulario con fidelidad hasta la muerte.

2). Observar la castidad de acuerdo al estado de vida.

3). Rezo del Oficio Parvo de la Virgen (son oraciones y lecturas en honor a la Santa Virgen a manera de un pequeño Breviario). Para aquellos que no saben leer, deben guardar abstinencia de carne los días miércoles y sábados. Sin embargo, de acuerdo con autores de gran autoridad, esta tercera condición puede ser reemplazada con alguna devoción o práctica que le asigne el Sacerdote al feligrés con el fin de ganar el Privilegio Sabatino; por lo tanto, los católicos que no consideren posible hacer el Oficio Parvo de la Virgen todos los días pueden hablar con su Sacerdote, para que él determine la obra en reemplazo.

(El Papa Pablo V confirmó en una proclamación oficial que se podía enseñar acerca del Privilegio Sabatino a todos los creyentes).

 

IMPOSICIÓN DEL ESCAPULARIO DEL CARMEN

El primer Escapulario debe ser bendecido por un Sacerdote Católico y también impuesto por él mientras dice:

«Recibe este Escapulario bendito y pide a la Virgen Santísima que por sus méritos lo lleves sin ninguna mancha de pecado y que te proteja de todo mal y te lleve a la Vida Eterna. Amén».

Además, una vez bendecido el primer Escapulario, el devoto no necesita pedir la bendición para Escapularios posteriores. Los Escapularios gastados, viejos, si han sido bendecidos, no se deben echar a la basura; se pueden quemar o enterrar como signo de respeto.

El Escapulario debe estar hecho de paño de lana o tela, pues este representa el hábito de los Carmelitas,  y no de otros materiales. NO sirven los Escapularios de plástico ni de otros materiales.

Se aconseja encarecidamente llevar el Escapulario de Nuestra Señora del Carmen en el cuello: una parte del Escapulario que caiga sobre nuestro pecho y la otra parte que caiga  por la parte de atrás: por nuestra espalda. En los casos donde una persona deba ser sometida a una operación y no pueda llevar el Escapulario de la forma anteriormente descrita, entonces se lo puede amarrar en otra parte del cuerpo; por ejemplo, en el pie o en el tobillo (en casos de urgencia). Pero siempre es recomendable llevarlo como lo habíamos dicho al principio. Como verdaderos soldados de Cristo y de María Santísima, tenemos la obligación de que a nosotros o a nuestros enfermos se nos respete la decisión de llevar el Escapulario siempre, sin importar la negativa de los médicos o enfermeros: está en juego nuestra eternidad. ¡No permitamos que por excusas vanas se nos quite! ¡Exijamos respeto a nuestra salud espiritual! Hasta en las operaciones más riesgosas podremos llevarlo: ya sea en nuestro pecho, muñeca o tobillo.

LO QUE DICEN LOS PAPAS Y LOS SANTOS SOBRE EL ESCAPULARIO

El Papa Pío XII habló frecuentemente del Escapulario. En 1951, aniversario n.° 700 de la aparición de Nuestra Señora a San Simón Stock, el Papa, ante una numerosa audiencia en Roma, exhortó a que se usara el Escapulario como «Signo de Consagración al Inmaculado Corazón de María», tal como pidió la Santísima Virgen en Fátima. Y, finalmente, el Papa continuó: «El Escapulario nos marca como hijos escogidos de María y se convierte para nosotros (como lo llaman los alemanes) en un «Vestido de Gracia»».

San Alfonso María de Ligorio y San Juan Bosco tenían una especial devoción a la Virgen del Carmen y usaban su Escapulario. Cuando murió San Alfonso María de Ligorio, lo enterraron con sus vestiduras sacerdotales y con su Escapulario. Muchos años después, cuando abrieron su tumba, encontraron que su cuerpo y todas las vestimentas estaban hechas polvo; sin embargo, su Escapulario estaba intacto. El Escapulario de San Alfonso está en exhibición en su Monasterio en Roma.

Además, San Alfonso María de Ligorio nos dice: «Herejes modernos se burlan del uso del Escapulario; lo desacreditan como una insignificancia vana y absurda». Sin embargo, sabemos que muchos Papas lo han  aprobado y recomendado. Admirablemente, tan solo 25 años después de la visión del Escapulario, el Beato Papa Gregorio X fue sepultado usando el Escapulario. Cuando su tumba fue abierta 600 años después de su muerte, su Escapulario estaba intacto.

San Pedro Claver se hizo esclavo de los esclavos por amor. Cada mes llegaba a Cartagena, Colombia, un barco con esclavos. San Pedro se esforzaba por la salvación de cada uno: organizaba catequistas, los preparaba para el Bautismo y los investía con el Escapulario. Algunos clérigos acusaron al Santo de celo indiscreto; sin embargo, él continuó su obra hasta tener más de 300 000 conversos.

San Claudio de Colombiere dijo: «Debido a que todas las formas de amar a la Santísima Virgen y las diversas maneras de expresar ese amor no pueden ser igualmente agradables a Ella y, por consiguiente, no nos ayudan en el mismo grado para alcanzar el Cielo, (esto) lo digo sin vacilar ni un momento: ¡el Escapulario Carmelita es su predilecto!». Y agrega: «Ninguna devoción ha sido confirmada con mayor número de milagros auténticos que el Escapulario Carmelita».

 

¿PUEDE DARSE EL ESCAPULARIO DEL CARMEN A ALGUIEN QUE NO ES CATÓLICO?

SÍ. El Escapulario es signo de la Maternidad Espiritual de María y debemos recordar que Ella es madre de todos. Muchos milagros de conversión se han realizado en favor de no católicos que se han decidido a practicar la devoción del Escapulario.

Como ejemplo, tenemos el siguiente relato:

«Un anciano fue llevado al Hospital de San Simón Stock, en la ciudad de Nueva York, inconsciente y moribundo. La enfermera al ver al paciente con el Escapulario Carmelita llamó a un Sacerdote. Mientras este Sacerdote rezaba las oraciones por el moribundo, el enfermo recobró el conocimiento y dijo: «Padre, yo no soy católico». «¿Entonces por qué está usando el Escapulario Carmelita, preguntó el Sacerdote. «He prometido a mis amigos usarlo», explicó el paciente. «Además, rezo un Avemaría diariamente». «Usted se está muriendo», replicó el Sacerdote. «¿Quiere hacerse católico?», continuó el clérigo. «Toda mi vida lo he deseado», contestó el moribundo. Finalmente, el agonizante fue bautizado y recibió el Sacramento de la Unción de los Enfermos antes de fallecer en paz». (De esto se deduce que el moribundo se confesó con el Sacerdote antes de morir).

 

PROTECCIÓN CONTRA EL DEMONIO

Comprenderán la razón por la cual el demonio trabaja contra los que promueven el
Escapulario cuando conozcan la historia del venerable Francisco de Yepes, hermano de San Juan de la Cruz

Un día a Francisco de Yepes se le cayó el  Escapulario; mientras se lo ponía nuevamente, el demonio aulló: «¡Quítate el hábito que nos  arrebata tantas almas!». Entonces allí mismo Francisco hizo admitir al demonio que hay tres  cosas muy temidas por los diablos: el Santo Nombre de Jesús, el Santo Nombre de María y  el Santo Escapulario del Carmelo. (A esa lista también podríamos agregar, sin lugar a dudas, el Santo Rosario).

 

EL ESCAPULARIO ES SIGNO DE AMOR Y PROTECCIÓN DE LA SANTÍSIMA VIRGEN

Finalmente, recordemos que el Escapulario del Carmen es un signo del amor, misericordia y protección maternal de María Santísima y de su llamada a una vida de santidad: sin pecado. Usar el Escapulario es una respuesta de amor a la Madre que vino a darnos un regalo de su misericordia. Debemos usarlo recordando que le pertenecemos a Ella,  que deseamos imitarla y vivir en Gracia bajo su Manto protector.

 

ORACIÓN A LA SANTÍSIMA VIRGEN DEL CARMEN

SÚPLICA PARA TIEMPOS DIFÍCILES

Tengo mil dificultades: ayúdame.

De los enemigos del alma: sálvame.

En mis desaciertos: ilumíname.

En mis dudas y penas: confórtame.

En mis enfermedades: fortaléceme.

Cuando me desprecien: anímame.

En las tentaciones: defiéndeme.

En horas difíciles: consuélame.

Con tu corazón maternal: ámame.

Con tu inmenso poder: protégeme.

Y en tus brazos al expirar: recíbeme.

Virgen del Carmen, ruega por nosotros.
Amén.

 

EN ESTE DÍA PIDAMOS ACRECENTAMIENTO DE DEVOCIÓN A MARÍA SANTÍSIMA QUE TAN INDULGENTE SE MUESTRA CON SUS DEVOTOS, PUES PROMETE A LOS QUE LLEVAREN PUESTO SU SANTO ESCAPULARIO LA ETERNA SALVACIÓN Y EL ALIVIO Y LA ABREVIACIÓN DE LAS PENAS DEL PURGATORIO.

¡VAYAMOS A LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA! ELLA MISMA NOS INVITA CON SU VOZ DULCÍSIMA DE MADRE.

FUENTES: MISAL DIARIO Y VESPERAL, POR DOM GASPAR LEFEBVRE. TRADUCCIÓN CASTELLANA Y ADAPTACIÓN DEL R. P. GERMÁN PRADO (MONJE BENEDICTINO DE SILOS, ESPAÑA).
http://www.corazones.org/default.htg/quienes_sctjm/mother_adela/escapulario_carmelita.html
http://www.corazones.org/maria/carmen_virgen/a_carmen.htm
http://www.escapulariodelcarmen.com/milagro_de_gracia.html
http://ec.aciprensa.com/wiki/Escapulario_de_Nuestra_Se%C3%B1ora_del_Carmen

 

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