EL ESCAPULARIO DEL CORAZÓN INMACULADO DE MARÍA (ESCAPULARIO VERDE)

                                                                    escapulario-verde                                                                               

INTRODUCCIÓN

Una vez en Caná de Galilea, María Santísima intervino ante su Hijo Nuestro Señor Jesucristo para comentarle el aprieto en que se hallaban los esposos, en plena fiestas de bodas: ¡se les había acabado el vino! Y Jesús convirtió las tinajas en vino excelente. Desde entonces, la Virgen Santa demostró que no solamente se interesaba por las necesidades de la familia humana, sino que Ella era poderosa para ayudar a solucionarlos.

Hoy, aunque gloriosa en el Cielo, Ella sigue interviniendo a favor de los hijos de los hombres; por eso se aparece, es decir, se manifiesta a personas de diferentes épocas y de lugares diversos: les habla, les confía una misión, les entrega un mensaje, una medalla, un Escapulario... Todo porque desde el Cielo le siguen interesando sus hijos en la tierra.

Cada aparición es una muestra de amor por parte de Dios y de su Madre Santísima. Lo que hoy tienes en tus manos es muestra de ello… Vamos a conocer la historia del Escapulario Verde o del Inmaculado Corazón de María.

UNA VIDENTE DISCRETA

Justina Bisqueyburu fue una Hija de la Caridad, nacida en los Bajos Pirineos de Francia el día 11 de noviembre de 1817. Por entonces, aquel país apenas se reponía de las heridas que le había dejado la pérfida y detestable Revolución.

Justina entró en la Compañía fundada por San Vicente de Paúl y Santa Luisa de Marillac en 1838, para permanecer en ella hasta el final de sus días.

64 años pasó la Hermana sirviendo a los pobres y atendiendo enfermos en Francia, en Constantinopla, en Argelia e Italia. En varias casas fue Superiora o Hermana Sirviente, como dicen las Hijas de la Caridad. Tal fue el oficio que desempeñó durante 35 años en el hospital de Carcassonne, Francia, donde le sobrevino su última enfermedad.

En su lecho de muerte, Sor Justina les insistía lo siguiente a sus Hermanas de comunidad: «Amen mucho a la Virgen… Es tan bella». Sor Luisa tuvo la ocurrencia de decirle: «Pero se diría que Ud. la ha visto». En vez de responderle, la enferma Justina repitió: «Ámenla mucho (a la Virgen Santísima)».

Otra Hermana más lista y también más indiscreta le dijo: «¿Y de qué color era su vestido?». Sor Justina respondió: «Blanco… Y su manto azul». La Hermana continuó: «¿Cómo eran sus cabellos?». Sor Justina le dijo: «Sueltos». La Hermana le mostró un Escapulario Verde y Sor Justina exclamó: «Sí, precisamente así».

Solo entonces cayó en cuenta Sor Justina de que había sido víctima de una trampa tendida por sus compañeras. ¡Acababa de revelar el secreto escondido durante 63 años! Entonces agregó muy disgustada: «Pero yo no soy sino una orgullosa. No me hablen más».

Poco tiempo después, el 23 de septiembre de 1903, Sor Justina Bisqueyburu murió piadosamente; tenía 86 años de edad. A los pocos días, una Hermana escribió un elogio de su Superiora fallecida: «Siempre en el camino del deber; firme y grande en los sacrificios, las penas de toda clase; era para nosotras el prototipo de una verdadera Hija de la Caridad».

Esta fue la mujer que en el pasado siglo fue privilegiada con las visitas maternales de María Inmaculada.

LAS APARICIONES

Fue el 28 de enero de 1840 cuando la Santísima Virgen se le apareció por primera vez a la hermanita Justina. Estaba ella en el Seminario o Noviciado de París orando en la sala presidida por la antigua y bellísima Señora vestida de blanco, con un manto azul claro, los pies descalzos, los cabellos sueltos; tenía entre sus manos un Corazón de cuya parte superior salían abundantes llamas; visión sorprendente que por poco la hace gritar. Igual aparición tuvo unas cinco veces durante ese su año de noviciado.

Ya en su primera casa de comunidad, Blangy, Sor Justina tuvo otra visión del 8 de septiembre de 1840, Fiesta de la Natividad de María. Se le apareció la Virgen Santísima durante la oración, teniendo en la mano derecha su Corazón coronado de llamas y en la otra una especie de medio Escapulario; este era un trozo de paño verde, en forma rectangular, suspendido a un cordón también verde y que aparecía destinado a reposar sobre el cuello: diríase un medallón de tela.

¿QUÉ REPRESENTABA ESTE ESCAPULARIO VERDE?

En uno de sus lados aparecía la imagen de la Virgen, como la había visto en anteriores apariciones. En el reverso había un Corazón inflamado en rayos más brillantes que el sol y transparentes como el cristal; este Corazón, atravesado por una espada, estaba rodeado de una inscripción de forma ovalada con una Cruz de oro en su cima:

«Corazón Inmaculado de María, ruega por nosotros ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén».

Entendió la Hermana que esta insignia debía contribuir a la conversión de los hombres, especialmente, de los infieles para procurarles una buena muerte, y que era necesario hacerla confeccionar pronto y distribuirla. Tal fue la aparición del así llamado Escapulario Verde o del Escapulario del Inmaculado Corazón de Maríaaparición que la Virgen reiteró después en otras oportunidades a la misma Hermana.

Solo la Superiora de Sor Justina y el Padre Aladel, Director de las Hijas de la Caridad, fueron enterados del asunto por la vidente.

¿QUÉ GRACIAS Y FAVORES CONCEDE ESTE ESCAPULARIO?

Es, pues, un objeto piadoso que debe ser llevado en la fe y la confianza. A través de él, se quiere obtener toda la conversión para sí mismo o para otros, así como la salud espiritual y corporal; de hecho, ha obrado grandes  prodigios en otros aspectos. He aquí solo un ejemplo:

Cuenta el Redentorista Padre Roberto McDonald cómo él conoció el Escapulario Verde:

«Hallándose en el hospital, en vísperas de una arriesgadísima cirugía en los pulmones, una religiosa le dijo que ella, desahuciada por los médicos, había sido curada de un cáncer muy avanzado por virtud de la Virgen del Escapulario Verde, que el Padre no conocía.

«Padre, le dijo la Hermana, ¿quiere que le dé uno?». Inmediatamente, el Padre respondió: «Sí, Hermana, por favor». Y diciendo esto, ella me puso un Escapulario sobre la cabeza: un sentimiento de absoluta confianza me invadió en aquel momento y la sangre cesó de salir de mi boca.

Dos días después, al ir a sacarme la radiografía, me preguntaron los médicos que hace cuánto tiempo había cesado la hemorragia. Les contesté yo que hace dos días y se quedaron sorprendidos cuando vieron que la lesión en el pulmón estaba cicatrizada desde hace, por lo menos, seis meses. Al presente, aún la cicatriz de la lesión ha desaparecido.

Y cuenta el Padre McDonald que él mismo se encargó, desde entonces, de distribuir por miles el bendito Escapulario. Pero harto trabajo tuvo la pobre Hermana para que se hiciera caso a la consigna que decía haber recibido de la Santísima Virgen. Como siempre, la autoridad eclesiástica es muy circunspecta en estos casos.

El Escapulario Verde o del Inmaculado Corazón de María fue confeccionado al principio en número muy escaso y con cierta desconfianza. En 1846, la Virgen manifestó disgusto por ella a Sor Justina. A partir de entonces, se tuvo menor recato y la imagen se difundió en forma asombrosa; empezó a hacer tales maravillas que en 1870 el Papa Pío IX dio su autorización para propagarla. Millones de personas lo han tenido y son muchos los que han testimoniado sus efectos salvadores.

¿CUÁLES SON LAS CONDICIONES PARA OBTENER LOS FAVORES DEL ESCAPULARIO?

De acuerdo a las indicaciones dadas por la Virgen Santísima a Sor Justina Bisqueybury, esta insignia es muy sencilla en su empleo; basta que la bendiga un Sacerdote y que sea llevada por el pecador o infiel con el compromiso de rezar cada día la jaculatoria: 

Corazón Inmaculado de María, ruega por nosotros ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Pero puede, incluso, ponerse en la cama o en el vestido de la persona que se quiere someter a sus favores, sin que ella lo sepa. Entonces el creyente que pide el favor dirá en su lugar jaculatoria anotada anteriormente. 

«Los favores, dijo María Santísima a la vidente, serán tanto más grandes cuanto mayor sea el grado de confianza que acompañe a la persona solicitante».

Hechos maravillosos como estos se han multiplicado; gracias de conversión de pecadores empedernidos, sanaciones, entre otros, han sido la respuesta amable de la Madre de las Misericordias a la oración de sus hijos. Es, de nuevo, la Virgen Santísima de Caná que se muestra solícita en los apremios humanos. Y seguirá manifestándose así mientras haya gentes necesitadas que pongan en Ella su confianza.

CORAZÓN INMACULADO DE MARÍA, RUEGA POR NOSOTROS AHORA Y EN LA HORA DE NUESTRA MUERTE. AMÉN.

Padre Fenelon Castillo A. C. M.

 

Fuentes: Folleto El Escapulario del Corazón Inmaculado de María (Escapulario Verde), de las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl, Bogotá. Padre Fenelon Castillo A. C. M.
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